El viernes 22 de mayo de 2026, a las 20.00 horas, en el salón del Real Club Náutico de Torrevieja, tuvo lugar el II Memorial Mariano Galant, organizado con el formato de mesa redonda. Presentado por José Miguel Toro y ante la presencia de la familia y numerosos amigos del homenajeado, el acto fue abierto por el presidente de la entidad anfitriona, Carlos Carmona. Previamente, se proyectaron unas fotografías de José Miguel Toro, que reflejaban imágenes de Torrevieja y otros puntos de nuestro mar, a los sones de la mítica canción de Serrat Mediterráneo.
Mariano Galant Torregrosa, fallecido hace dos años, marcó una época como profesor de Historia en el Instituto Libertas y por su labor de divulgación de la historia local. Al celebrarse este memorial en la que fue considerada una de «sus tres casas», el Real Club Náutico, los intervinientes se centraron en la gran pasión de su amigo: la mar y la navegación.
Además de los mencionados, integraron esta mesa redonda, ofreciendo testimonios de primera mano, Gregorio Gómez Gore, Fran Martínez, Ginés Romero, Vicente Sáez, Vicente Sala y Álvaro Rodríguez. Apoyados en sus recuerdos, y con el fondo fotográfico del protagonista en momentos importantes de su vida, narraron unas jugosas anécdotas —las populares hechas torrevejenses—, que con la natural emotividad reinante acercaron la singular personalidad de Mariano Galant: su humor, su sabiduría, su caballerosidad y su manera de superar las adversidades, tanto a bordo como en tierra firme.
Las remembranzas fueron completadas por diversos asistentes entre el público, que tomaron la palabra a su vez. Capítulo especial fue la participación de la familia: su viuda, Querubina Imbernón, su hijo Carlos (ausente su hija Ana por residir en el extranjero) y sus hermanos Amalia y Juan, que dirigió unas palabras de agradecimiento.
Después de la cita del poema de Walt Whitman ¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!, la noche aún depararía otra sorpresa artística: la interpretación, al oboe y al piano respectivamente, por José Francisco Sánchez y Nataliya Khomyak, de dos de las piezas que más gustaban a Mariano Galant: El oboe de Gabriel y Torrevieja.
La fotografía final de grupo dejó constancia de un acto previsto en principio para el 10 de octubre del pasado año, pero que hubo que aplazar por precaución, al estar anunciadas unas fuertes lluvias. José Miguel Toro afirmó que, conociendo a Mariano, él mismo habría mandado esa agua, porque no era dado a actos similares en su propio homenaje. Esta vez, en plena y radiante primavera, el compromiso se ha podido cumplir. Recogemos asimismo las palabras de Vicente Sáez, que nos animó a recordarlo pero viéndolo al mismo tiempo: en las palmeras de la terraza del Real Club Náutico, en el «sifón» del Hombre del Mar y en tantos otros lugares que se han configurado bajo su callada dirección. Ahí está Mariano (el profesor, el marino, el amigo) y ahí estará siempre, como en los cientos de páginas escritas sobre la historia de Torrevieja, a la que tanto ayudó a conocer y valorar.
Antonio Sala Buades
Descubre más desde Objetivo Torrevieja
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Filed under: Cultura |

























































Deja un comentario