La Navidad tiene sonidos propios, pero anoche, en la Plaza de la Constitución, tuvo también siete voces que nacieron del corazón. El escenario navideño acogió al grupo vocal “Sette Voci”, que, acompañado por un exquisito conjunto instrumental, ofreció un concierto cargado de emoción, calidad artística y cercanía humana. A pesar del frío propio de estas fechas, el calor del público llenó la plaza hasta completar el aforo, confirmando que la música sigue siendo uno de los lenguajes más poderosos para unir a las personas.
Desde el primer acorde quedó claro que no se trataba de un simple recital, sino de una experiencia cuidadosamente diseñada para conmover. El repertorio, elegido con sensibilidad y equilibrio, transitó por distintos estilos y generaciones, creando un viaje musical que conectó recuerdos, esperanzas y sentimientos compartidos.
Un repertorio que dialoga con la memoria colectiva
- “Ni tú ni nadie” (Alaska y Dinarama – Carlos Berlanga)
Un clásico del pop español reinterpretado con elegancia vocal, que transformó su energía ochentera en una versión coral llena de fuerza emocional. - “Angels” (Robbie Williams – Guy Chambers / Robbie Williams)
Una balada contemporánea convertida en plegaria coral, donde las armonías envolvieron al público en un clima de recogimiento. - “You Raise Me Up” (Brendan Graham / Rolf Løvland)
Himno universal a la superación y el apoyo mutuo, una de las piezas más emotivas de la noche, recibida con silencio reverente. - “La casa de Inés” (Guaraná)
Canción íntima y narrativa, interpretada con delicadeza, que conectó con la nostalgia y la memoria familiar. - “A mi manera” (Paul Anka, adaptación de “Comme d’habitude”)
Un canto a la libertad personal, interpretado con solemnidad y carácter, que arrancó los primeros aplausos espontáneos. - “No dudaría” (Antonio Flores)
Un mensaje de paz y esperanza que, en tiempos convulsos, sigue siendo más necesario que nunca. - “Memory” (Andrew Lloyd Webber – Cats)
Momento de gran carga teatral, donde la música se volvió pura evocación y belleza. - “Color esperanza” (Diego Torres / Coti Sorokin)
Optimismo en estado puro, una invitación a mirar el futuro con confianza. - “Stand by Me” (Ben E. King / Leiber & Stoller)
Un clásico eterno sobre la lealtad y el acompañamiento, coreado en silencio por muchos asistentes. - “Immanuel” (tema tradicional contemporáneo de inspiración navideña)
Espiritualidad y recogimiento, evocando el sentido más profundo de la Navidad. - “Más allá” (Gloria Stefan)
Un guiño a nuevas generaciones, demostrando la versatilidad del grupo. - “I Don’t Want to Miss a Thing” (Diane Warren – Aerosmith)
Intensidad emocional llevada al terreno coral con gran solvencia. - “Va todo al ganador” (ABBA – Benny Andersson / Björn Ulvaeus)
Ritmo, optimismo y complicidad con el público. - “Oh Happy Day” (Edwin Hawkins, basado en un himno tradicional)
Explosión final de alegría y celebración colectiva. - “Alegría, alegría” (Villancico popular español)
Cierre perfecto, conectando tradición y emoción compartida.
Excelencia vocal y acompañamiento magistral
Las siete voces masculinas de Antonio Martínez Prieto y Aníbal Cano Pettersen (barítonos), Adrián Narejos, José A. Quesada Hurtado, Raúl J. Antón Hurtado, César Berná Poquis y José Miguel Ros Rebollo (tenores en distintas tesituras), demostraron un altísimo nivel técnico y expresivo. Cada interpretación estuvo cuidada al detalle, con una afinación precisa y una entrega sincera que traspasó el escenario.
El acompañamiento instrumental elevó aún más la propuesta: los violines de Christian Casanova y Víctor Manuel Antón, la viola de Julia Requena, el violonchelo de Alberto Martínez, la guitarra de Álvaro Bravo y el bajo eléctrico de Adolfo Arronis tejieron una base sonora rica y elegante, convirtiendo la velada en una auténtica sinfonía de emociones.
El público respondió con una cerrada ovación en pie, agradeciendo una noche que quedará en la memoria colectiva.
Regalar música, regalar emoción
Antes, durante y después del concierto, los asistentes pudieron adquirir el disco oficial de “Sette Voci”, una oportunidad perfecta para prolongar la experiencia más allá de la noche. Porque en Navidad, regalar música es regalar emoción, recuerdo y sentimiento, un obsequio que no se consume con el tiempo, sino que permanece.
Una noche mágica, siete voces y un mismo mensaje: la música sigue siendo el mejor abrazo para el alma.
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