Sueña Torrevieja apuesta por adquirir la histórica casa de Los Balcones y rehabilitarla para albergar una biblioteca y museo etnográfico.

Pablo Samper considera viable la adquisición de dicho conjunto a fin de poder restaurarlo y rehabilitarlo ante la posible pérdida de dicho patrimonio arquitectónico que representa una parte de nuestra historia

Casa solariega de Los Balcones en estado de ruina

Así como ya ocurriera con otros edificios privados y que fueron comprados por el Ayuntamiento de Torrevieja, tales como una histórica vivienda situada en la calle Azorín o la antigua fábrica de hielo de la calle Faleria, Sueña Torrevieja apuesta por la compra de la Casa de los Balcones, una hacienda señorial construida a comienzos del Siglo XIX y que se conserva en estado ruinoso ante la dejadez de sus propietarios, para uso y disfrute de la ciudadanía.

El conjunto arquitectónico, que hace poco fue incluido en la lista roja del patrimonio por la Asociación Hispania Nostra, es una muestra interesante, en palabras de Sergio Boj, Doctor en Bellas Artes y militante de Sueña Torrevieja, de arquitectura civil neoclásica que refleja la vida de una familia burguesa terrateniente ligada a las labores agrícolas del levante peninsular, existiendo escasos ejemplos de construcciones similares en toda la provincia (sí que las hay de índole más urbano, sobre todo en Orihuela y Jacarilla).

Tiempo atrás, en Torrevieja se conservaban numerosas, como la del Cerco Casciaro, el de García o la que se encontraba en las inmediaciones del Molino del Agua, todas desaparecidas.

Destaca de ella el pabellón principal, construido a modo de torre-vivienda, decorado con vistosas molduras y encalado con fuerte cromatismo, en el presente caso en amarillo, a modo en que se decoraban las grandes villas italianas.

El edificio residencial se completa con un gran aljibe y un conjunto de construcciones que hacían las veces de almacenes y cuadras, éstas últimas de gran interés estructuradas en grandes arcos neo mudéjares de ladrillo visto. En la actualidad, el estado de la hacienda es crítico, con derrumbamientos parciales, muros perimetrales apuntalados y acumulación de basuras y otros vertidos en todo el entorno proliferando plagas de ratas e insectos.

Ante la posible pérdida de dicho patrimonio arquitectónico que representa una parte de nuestra historia, Pablo Samper considera viable la adquisición de dicho conjunto a fin de poder restaurarlo y rehabilitarlo. El objetivo final sería el de establecer en el edificio una biblioteca y sala de lectura, una infraestructura cultural necesaria y bien recibida por los residentes de dicha zona del municipio. Así mismo, también albergaría un museo etnográfico, rehabilitando el interior del edificio y dotándolo de mobiliario, utensilios y objetos decorativos originales de la época, recreando la vida cotidiana y las labores de la huerta a comienzos del Siglo XIX en el Bajo Segura.

Como complemento, se incluirían diversidad de talleres artesanales a disposición del público visitante como muestra de los trabajos en una almazara, alfarería e incluso la elaboración de productos procedentes del lino o el esparto.

Pablo Samper deja patente, una vez más, su firme compromiso por la conservación y difusión del patrimonio histórico y cultural torrevejense y por afianzar el turismo cultural sumando polos de atracción que complementen el actual modelo turístico, un revulsivo de gran impacto para la economía local.

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