La pólvora volvió a convertirse en la gran protagonista de la jornada de San Juan en Torrevieja. La ciudad amaneció envuelta en un ambiente festivo, con las calles llenas de vecinos y visitantes dispuestos a disfrutar de uno de los días más emblemáticos de las Hogueras. La comisión de la Hoguera Molinos del Calvario celebró su jornada grande con una intensa programación de actos marcada por la emoción, la tradición y el sentimiento festero.
A las dos de la tarde, la Plaza del Molino se convirtió en el epicentro de la fiesta para acoger uno de los momentos más esperados de las celebraciones: la Gran Mascletá de San Juan. Durante cerca de cinco minutos, el cielo de Torrevieja retumbó con una espectacular sucesión de detonaciones que hicieron vibrar a los cientos de asistentes congregados en el recinto. El estruendo de cohetes, tracas y carretillas compuso una auténtica sinfonía de pólvora que despertó aplausos y exclamaciones de admiración entre el público.
El instante más simbólico llegó cuando la Belleza del Fuego, Naiara Bertomeu, junto a su Dama de Honor, Yara Rodríguez, acompañadas por la Reina de la Sal, Daniela Gómez, y sus damas, Miriam Córdoba y Sara Toribio, fueron las encargadas de activar el disparo. El tradicional grito de “¡Cuñado, enciende la mascletá!” dio paso a una impresionante descarga pirotécnica que llenó el aire de humo, emoción y sentimiento festero, convirtiéndose en uno de los momentos más aplaudidos de la jornada.
La mascletá contó además con una amplia representación institucional encabezada por el alcalde de Torrevieja, Eduardo Dolón, quien siguió el espectáculo desde la zona habilitada para autoridades. Junto a él estuvieron presentes la concejal de Fiestas, Rosario Martínez Chazarra, así como las ediles Inmaculada Montesinos y Margarita de Francisco, mostrando su respaldo a unas celebraciones que forman parte esencial de la identidad cultural y festiva de la ciudad. Tras el disparo de la mascletá la charanga «Los Solfamidas, acompañaron a la comitiva hasta el recinto de las Hogueras.
Más allá del espectáculo pirotécnico, la mascletá representó el anuncio simbólico de la esperada “cremà” de la hoguera, prevista para la noche de San Juan. Un acto que marca el final de meses de trabajo, esfuerzo e ilusión por parte de los integrantes de la comisión y que, al mismo tiempo, simboliza la renovación y el renacer que tradicionalmente acompaña a esta festividad.
La jornada dejó imágenes para el recuerdo y confirmó, una vez más, la fortaleza de una tradición profundamente arraigada en Torrevieja. La pólvora habló el lenguaje de la fiesta y encendió los corazones de quienes viven con pasión unas Hogueras que cada año llenan de luz, color y sentimiento las calles de la ciudad salinera.
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