Un teatro lleno, una ciudad unida y un homenaje que convirtió la emoción en aplausos y la memoria en melodía
El Teatro Municipal de Torrevieja acogió ayer una gala benéfica profundamente emotiva, organizada por la Asociación Afecáncer, en homenaje al músico y cantante torrevejense José Miguel Gómez del Olmo, conocido por todos como “Peperrín”. El acto, concebido como un abrazo colectivo, reunió sobre el escenario a una amplia representación de artistas locales, amigos, coros y grupos que quisieron rendir tributo a una de las figuras más queridas de la vida musical de la ciudad.
Presentado con sensibilidad y cercanía por el periodista Francisco Reyes, el evento contó con la presencia del alcalde de Torrevieja, Eduardo Dolón, y las concejalas Trudy Páez, Sandra Sánchez e Inmaculada Montesinos, que se sumaron a un teatro repleto de vecinos, familiares y admiradores, arropando a la presidenta de Afecáncer y mujer del homenajeado, Victoria Meneses. La gala combinó música, emoción y solidaridad, reflejando el espíritu generoso que siempre caracterizó a Peperrín.
El recital comenzó con el Coro Hermandad Virgen del Rocío, que interpretó “Tres campanas”, una pieza cargada de dulzura y tradición; “Perla preciosa”, que envolvió el teatro con un aire cálido y devocional; y “Salve a la Hermandad”, un himno de identidad para muchos torrevejenses. Su actuación abrió la noche con una mezcla de nostalgia y esperanza.
A continuación, los amigos de Peperrín, rebautizados para la ocasión como “Los Sengates”, aportaron el toque festivo con un “Potpurrí” de temas humorísticos y populares compuestos por el propio homenajeado. Fue un momento de risas, complicidad y recuerdos que devolvió al escenario la chispa desenfadada que tanto caracterizó al artista.
La velada dio un giro hacia la emotividad más pura con la actuación de Manuel de Segura. Su voz llenó el teatro con interpretaciones magistrales de “Mi Vega Baja”, una declaración de amor a la tierra; “Gracias mujer”, un canto a la figura femenina desde el respeto y la ternura; y “Sangre levantina”, que resonó como un homenaje al carácter orgulloso y luchador de la comarca.
Uno de los instantes más intensos llegó con la propuesta artística de Mari Tere Sáez, prima de Peperrín. Acompañada de sus “Cheroles”, interpretó “Querer no es amar” y “Manojito de ternura”, esta última dedicada a la niña Rocío Dolón. Su actuación, llena de sentimiento, hizo que una parte del público se llevara discretamente la mano al pecho para contener la emoción.
Tras el intermedio, la segunda parte se abrió con el grupo “Mariachi Alegría”, del que forma parte Miguel Ángel, hijo de Peperrín. Sus interpretaciones de “Llora guitarra”, “Me sobra” y “Tequila y vino tinto” llenaron el teatro con el magnetismo del folclore mexicano, un género muy querido por el homenajeado, que siempre disfrutó fusionando ritmos y estilos.
El Coro La Alegría tomó después el relevo con un repertorio luminoso: “Eso es verdad”, el Himno de Afecáncer, interpretado con una fuerza emocional que conmovió al público; “Magia”, que brilló por su ternura; y “Te quiero mamá”, un canto íntimo que tocó fibras sensibles en todas las generaciones presentes.
El grupo “Noray” puso energía, entrega y raíz torrevejense con canciones tan significativas como “No olvidarán”, que sonó como una promesa colectiva; “No soy torrevejense”, cargada de identidad marinera; y “Linda”, una pieza que desprende nostalgia y poesía.
Como cierre musical, el Coro y Orquesta Maestro Ricardo Lafuente, bajo la dirección de Aurelio Martínez, interpretó “Felicidades Inmaculada” y la emblemática habanera “Virgen del Carmen”, dos obras que evocan el alma salinera y marinera de Torrevieja, tan presente en la trayectoria de Peperrín.
Acto seguido, la esposa del homenajeado subieron al escenario para entregar una placa a cada grupo participante y al presentador como agradecimiento por su apoyo y cariño. Fue un momento íntimo, lleno de miradas brillantes y abrazos sinceros.
El broche de oro llegó cuando todos los grupos, unidos en un mismo coro junto al público, entonaron la inmortal “Un puñaíco de sal”, una obra que forma parte del ADN musical de Torrevieja y que anoche sonó como un himno de despedida, homenaje y gratitud.
La gala, variada y profundamente humana, confirmó la huella imborrable que José Miguel Gómez del Olmo “Peperrín” dejó en la vida cultural, social y musical de Torrevieja. La mayoría de los temas interpretados fueron compuestos por él, convirtiendo la velada en un viaje conmovedor por su legado artístico. Un legado que, lejos de apagarse, sigue vivo en cada melodía, en cada escenario y en cada corazón que ayer se unió para recordarlo.
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