Una jornada inolvidable convierte la Semana Santa torrevejense en un referente de fe, arte y participación sin precedentes
Torrevieja vivió una noche absolutamente histórica, de esas que quedan grabadas para siempre en la memoria colectiva. La Solemne y Magna Procesión del Santo Entierro no solo fue una manifestación de fe y tradición, sino que se convirtió en la procesión con mayor número de participantes activos de toda su historia, superando los cuatro mil
integrantes en una comitiva que durante más de seis horas transformó las calles en un auténtico escenario de recogimiento, emoción y belleza plástica. La ciudad entera se volcó en una representación viva y profundamente catequética de la Pasión y Muerte de Cristo, reviviendo de manera cronológica los pasajes narrados en los
Evangelios. Cada trono, cada marcha, cada silencio y cada oración construyeron una experiencia única, donde el esfuerzo de los costaleros —auténticos pilares de la Semana Santa— se convirtió en símbolo de entrega, sostenidos únicamente por la fe.
Abriendo este majestuoso cortejo, Cofradía de la Stma. Vera Cruz de la Convocatoria, marcando el inicio de este “libro vivo” que se desplegaba ante miles de espectadores. Tras ella, la escena de Jesús en el pozo de Jacob, acompañada por su propia Banda de Tambores y Cornetas, introducía los primeros compases de una noche inolvidable.
Uno de los momentos más impactantes llegó con la representación de la Última Cena, un imponente grupo escultórico de trece imágenes obra del artista Víctor García, acompañado por la Banda Unión Musical de Benijófar. Tras este, desfiló María Santísima de la Victoria, bajo la dirección del capataz Carmelo Navarro, aportando dulzura y solemnidad a la escena.
El pasaje del Huerto de Getsemaní, inspirado en la obra del insigne imaginero Francisco Salzillo, emocionó por su realismo y belleza, siendo portado por residentes de distintas nacionalidades y acompañado por la banda “Los Perdíos”, reflejo del carácter abierto y universal de la ciudad.
La dureza de la Flagelación se hizo presente con una sobrecogedora escenificación acompañada por la Unión Musical Santa Cecilia de Rojales, seguida por Santísima Virgen de la Estrella Reina de los Ángeles, cuya elegancia se vio realzada por un Trío de Capilla y la presencia de representantes de los tres ejércitos, junto a la Asociación Cultural Andaluza de Torrevieja con sus tradicionales mantillas.
El momento de las negaciones de Pedro, representado con gran sensibilidad y protagonizado por jóvenes —garantía del futuro de la tradición—, fue acompañado por la Agrupación Musical “La Aldraba” de Dolores.
La escena del Ecce Homo, con Nuestro Padre Jesús Cautivo “Nazareno”, destacó por la masiva participación infantil, verdadera semilla de la Semana Santa del mañana, al ritmo de la Agrupación Musical de Pego y con escolta de la Policía Local.
El camino hacia el Calvario continuó con el Cristo de la Salud, acompañado por “Los Hombres de Hueso” de Paiporta, seguido por Jesús de la Caída, cuya expresividad conmovió al público bajo los sones de la Sociedad Musical Ciudad de Torrevieja “Los Salerosos”. La escena de la Verónica completó este tramo con igual intensidad emocional.
Uno de los momentos más sobrecogedores fue el paso de Nuestra Señora de la Esperanza y de la Paz, la cofradía más numerosa, que desplegó un impresionante palio iluminado por candelas, acompañada por la Banda Sociedad Musical “La Aresana” de Catarroja, arrancando aplausos y suspiros entre los asistentes.
La solemnidad alcanzó su punto álgido con el Cristo Crucificado “Cristo Salinero”, cuya imponente presencia se vio enriquecida por la reliquia de San Manuel González, acompañada por la Banda de Música “Donalifort” de Paterna, en un ambiente de absoluto respeto.
El recogimiento continuó con María Santísima del Silencio, junto a San Juan, acompañados por la “Baloos Band” de Elda, antes de dar paso a la escena de la Virgen de la Piedad, envuelta en emoción y acompañada por su propia banda.
El momento culminante llegó con el paso de Cristo Yacente, obra de los Hermanos Blanco, escoltado por la Guardia Civil. A su salida, el Coro Maestro “Ricardo Lafuente”, dirigido por Aurelio Martínez, emocionó profundamente con interpretaciones como “La Muerte no es el Final”, “Et Sepultus Est”, “Cristo Yacente”, “Cerca de Ti Señor” y la “Marcha Fúnebre” de Frédéric Chopin, junto a la Coral Alcores de San Miguel de Salinas, en uno de los momentos más intensos de la noche.
Cerrando este recorrido de fe, desfiló San Juan, guiando a la Dolorosa en un silencio que lo decía todo, acompañados por la Reina de la Sal Daniel Gómez, Miriam Córdoba y Sara Toribio, en una estampa de profundo simbolismo.
La presidencia estuvo encabezada por el párroco José Antonio Gea, el alcalde Eduardo Dolón, el presidente de la Junta Mayor de Cofradías Francisco Montesinos, junto a autoridades, fuerzas de seguridad y representantes de todas las cofradías, culminando con la Unión Musical Torrevejense, dirigida por Carlos Ramón.
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