Ochenta y ocho años después, la memoria de uno de los episodios más dolorosos de la historia de Torrevieja volvió a ocupar un lugar central en la vida de la ciudad. El 25 de agosto de 1938, en plena Guerra Civil, la aviación italiana llevó a cabo un bombardeo sobre la localidad que causó la muerte de diecinueve personas y dejó decenas de heridos. Una tragedia que golpeó especialmente a la población civil y que permanece como una de las páginas más dolorosas de la historia contemporánea de Torrevieja.
El aniversario volvió a servir para reivindicar la necesidad de preservar la memoria de quienes perdieron la vida y de quienes sufrieron las consecuencias de aquel ataque. El homenaje se celebró junto al monumento al Hombre del Mar, en el Paseo Marítimo, en un acto cargado de simbolismo y emoción que puso de nuevo el recuerdo de las víctimas en el centro de la jornada.
Al acto asistió Bárbara Soler, secretaria general de los socialistas torrevejenses, acompañada por los concejales Margarita de Francisco y David Villanueva, así como por diversos representantes del PSPV-PSOE y de todas las organizaciones convocantes.
La jornada comenzó con la colocación de un ramo de flores a la entrada del Puerto de Torrevieja, uno de los puntos de la ciudad especialmente castigados durante el bombardeo y donde se registró un elevado número de víctimas. Este primer momento dio paso a la lectura de un manifiesto de condena y de homenaje a las personas fallecidas, reivindicando la importancia de conservar su recuerdo y transmitir a las nuevas generaciones lo ocurrido.
Uno de los momentos más simbólicos de la ceremonia llegó con el lanzamiento al mar de diecinueve claveles rojos, uno por cada una de las vidas que fueron arrebatadas aquel 25 de agosto de 1938. Las flores quedaron así como símbolo de recuerdo y homenaje, pero también como expresión de la voluntad de mantener viva una memoria que durante décadas permaneció silenciada.
Entre los nombres recordados se encuentran hombres, mujeres, jóvenes y niños que no sobrevivieron al ataque: el capitán Miguel García Cuello (32 años), el capitán Francisco Hernández Hernández (28), el soldado Francisco Desamparado Moreno (22), Antonio Moreno Guardiola (32), Joaquina Antolinos Zapata (32), María Antonia Moreno Antolinos (10), Rafael Clemares Sala (35), Ángeles Cerezuela Guardiola (33), Ángeles Andréu Cerezuela (10), Manuel Andréu Cerezuela (11 meses), Anastasio Blanco Ballester (12), Cayetano Sánchez Sanz (9), Francisco Desamparado Sánchez (2 meses), María Quer Piorno (13), Mercedes Martínez Blesa (15), Josefa Alar Linares (61), Concepción Aracil Rives (22), Francisca Vidal Baños (22), y Rosario Vidal Baños (21).
La relación de víctimas refleja, además, la especial dureza que tuvo el ataque sobre la población civil. Entre los fallecidos figuran menores de muy corta edad, adolescentes, mujeres y hombres de distintas edades, una circunstancia que permite comprender la dimensión humana de una tragedia que no puede reducirse únicamente a las cifras.
El bombardeo de 1938 se produjo en el contexto de la Guerra Civil española y contó con la participación de la aviación italiana que apoyaba al bando sublevado. La utilización de la aviación contra objetivos situados en núcleos urbanos convirtió a la población civil en una de las principales víctimas de la guerra y dejó en numerosas localidades españolas una profunda huella que todavía hoy forma parte de su memoria colectiva.
En el caso de Torrevieja, el recuerdo del ataque ha ido recuperando presencia pública en los últimos años a través de distintos actos de homenaje y reivindicaciones encaminadas a garantizar que las víctimas ocupen un lugar permanente en la memoria de la ciudad.
La ceremonia fue convocada por el Ateneo Republicano “Miguel Hernández” de Torrevieja y Campo de Salinas, con la participación de Izquierda Unida Torrevieja, Esquerra Unida del País Valencià, Torrevieja Tricolor, Sumar Torrevieja, Podemos Torrevieja, Partido Comunista del País Valencià, Partido Socialista de Torrevieja, Ateneo Republicano Viento del Pueblo de Orihuela y el Partido Comunista de los Pueblos de España.
Todas estas organizaciones coincidieron en la necesidad de mantener viva la memoria de las víctimas y en reclamar la instalación de un monolito conmemorativo que permita recordar de manera permanente a las diecinueve personas que perdieron la vida en aquel bombardeo.
La reivindicación de este espacio de memoria pretende no solo rendir homenaje a quienes murieron, sino también convertir el recuerdo en una herramienta de conocimiento histórico. La recuperación de estos episodios permite comprender el impacto que la Guerra Civil tuvo sobre la población de Torrevieja y evitar que el paso del tiempo termine borrando los nombres y las historias de quienes fueron víctimas de la violencia.
Ochenta y ocho años después, los diecinueve claveles lanzados al Mediterráneo volvieron a simbolizar las diecinueve vidas truncadas. Un gesto sencillo pero cargado de significado con el que Torrevieja volvió a mirar hacia uno de sus episodios más dolorosos para reivindicar memoria, dignidad y reconocimiento para las víctimas.
El homenaje concluyó con un mensaje dirigido tanto al presente como a las generaciones futuras: verdad, justicia y reparación, junto con el compromiso de seguir recuperando y preservando la memoria democrática de la ciudad.
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