La Feria de Mayo de Torrevieja vivió en la tarde y noche del sábado una de esas jornadas que luego se recuerdan todo el año entre risas, palmas y algún que otro “¡olé!” escapado sin vergüenza. Miles de personas desfilaron por el recinto del Parque Antonio Soria, convertido una vez más en una pequeña Sevilla junto al Mediterráneo, donde el rebujito parecía correr más rápido que el reloj y donde encontrar un hueco libre para bailar sevillanas era casi tan difícil como salir limpio de una ración de pescaíto frito.
Después del temporal del viernes, el sol decidió pedir perdón apareciendo radiante desde primera hora de la tarde, y claro… en cuanto sonó la primera sevillana aquello ya no hubo quien lo parara. Había grupos bailando en las casetas, junto a las barras, entre las calles del recinto y hasta en rincones donde uno juraría que físicamente no cabían cuatro personas dando vueltas. Pero cuando hay arte, compás y ganas de feria, el espacio se estira solo.
Durante toda la jornada, el recinto ferial ofreció una combinación perfecta de gastronomía, música y ambiente andaluz. Las casetas estuvieron repletas de público prácticamente desde media tarde, sirviendo tapas, montaditos, jamón, fino y alegría a partes iguales. Y es que en la Feria de Mayo de Torrevieja uno puede ir simplemente “a dar una vuelta” y acabar cuatro horas después cantando sevillanas con gente que no había visto en su vida y llamando primo al camarero.
El escenario central volvió a convertirse en uno de los grandes focos de atención de la noche, con la presentación, siempre cercana y divertida, de Maribel López y Francisco Reyes, que mantuvieron el ritmo de la gala con ese arte natural que ya forma parte de la feria.
La programación arrancó con la actuación de la Academia de Danza “Mery Dance”, cuya participación había quedado aplazada el pasado jueves por culpa de la lluvia. Sus alumnas demostraron sobre el escenario horas de ensayo, coordinación y pasión por el baile, arrancando grandes aplausos del público. También actuó la Escuela de Baile “Paya’s”, que volvió a dejar claro que el talento flamenco en Torrevieja tiene cantera para rato, así como la Academia de Danza QK de La Mata, cuyos cuadros flamencos llenaron de color y fuerza el recinto ferial.
Pero si hubo un momento donde el recinto terminó de venirse arriba fue con la llegada del grupo sevillano “Raya Evolution”, conocidos durante años como “Raya Real”. Con más de veinticinco años de trayectoria sobre los escenarios, los artistas ofrecieron un auténtico festival de flamenquito del bueno, de ese que obliga a mover el pie aunque uno haya jurado que “solo iba a escuchar”.
Temas como “Un beso” o “Reflejo” hicieron que cientos de personas acabaran cantando al unísono, móvil en alto, abanico en mano y algún que otro tacón pidiendo ya la jubilación anticipada. Hubo palmas, bailes improvisados y hasta quienes aseguraban no saber bailar sevillanas… aunque curiosamente llevaban ya tres canciones dando vueltas sin perder el compás.
La noche transcurrió en un ambiente magnífico, familiar y festivo, sin que se registrara ningún incidente destacable pese a la enorme afluencia de público llegada tanto de Torrevieja como de numerosas localidades de la comarca. El buen desarrollo de la jornada fue posible gracias al trabajo coordinado de Protección Civil, Policía Local y Guardia Civil, cuya presencia garantizó que todo discurriera con absoluta normalidad.
La Feria de Mayo volvió así a demostrar que en Torrevieja las sevillanas no se bailan solamente… se viven. Y viendo el ambiente del sábado, queda claro que aquí el arte andaluz ya tiene más raíces que una maceta olvidada en agosto.
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