El Teatro Municipal de Torrevieja acogió en la noche de ayer la segunda edición de Inolvidables en acústico, un concierto que confirmó el enorme éxito que ya había cosechado el pasado año. Ante un público entregado desde el primer acorde, la cantante Lucía España y el pianista y compositor Pedro Contreras ofrecieron un espectáculo elegante, emotivo y de gran calidad artística, que volvió a contar con la colaboración de la Escuela de Baile Payás.
El formato, íntimo y cercano, puso el foco en la esencia de la música y en la emoción. Acompañada únicamente por el piano de Pedro Contreras, Lucía España desplegó toda su potencia vocal, su sensibilidad interpretativa y su versatilidad artística, conectando de forma directa con un auditorio que respondió con constantes muestras de cariño.
Lucía España, ya consolidada como una de las voces más destacadas del panorama actual, volvió a demostrar su capacidad para emocionar tanto en grandes escenarios como en propuestas acústicas. Por su parte, Pedro Contreras —pianista, compositor y productor, nominado a los premios Goya y a los Latin Grammy— reafirmó por qué es una de las figuras más reconocidas de su generación, combinando elegancia, emoción y una personalidad musical inconfundible.
El repertorio fue un viaje por algunos de los grandes clásicos de la música internacional y en español, reinterpretados desde una mirada contemporánea.
La velada se abrió con California dreaming, de The Mama’s & The Papa’s, un tema que envolvió el teatro en una atmósfera nostálgica y luminosa, marcando desde el inicio el carácter evocador del concierto.
Con El sitio de mi recreo, de Antonio Vega, llegó uno de los momentos más íntimos de la noche. La interpretación delicada y sentida convirtió la canción en una confesión musical que el público escuchó en absoluto silencio.
Forever young, de Alphaville, sonó como un canto a la eternidad y al deseo de permanecer, ganando una nueva profundidad en versión acústica, sostenida por un piano suave y una voz cargada de matices.
La emoción alcanzó un punto muy especial con Alfonsina y el mar, de Mercedes Sosa. La interpretación fue contenida y respetuosa, casi ceremonial, y logró estremecer al público.
Tu jardín con enanitos, de Melendi, contó con el acompañamiento de Melani y Brandon, profesores de la Escuela de Baile Payás, que aportaron movimiento y poesía visual a una canción cargada de ternura y nostalgia.
Con Stand by me, de Ben E. King, el teatro se llenó de complicidad. Fue uno de esos temas que atraviesan generaciones y que, en este formato, sonó cercano y reconfortante.
Historia de un amor, de Carlos Eleta Almarán, aportó un aire clásico y romántico, evocando viejos boleros y despertando recuerdos entre muchos de los asistentes.
Every breath you take, de The Police, se transformó en una versión más íntima, menos rítmica y más reflexiva, donde el piano dibujó una nueva atmósfera para un tema universal.
Con Still loving you, de Scorpions, llegó uno de los momentos más intensos de la noche. La potencia vocal de Lucía España brilló especialmente en esta balada, que fue recibida con una gran ovación.
El piano tomó todo el protagonismo en un interludio instrumental que permitió a Pedro Contreras lucirse en solitario, regalando un pasaje elegante y emotivo que sirvió de transición.
Noches de bohemia, de Navajita Plateá, aportó un aire cálido y cercano, conectando con el público a través de una interpretación cargada de sentimiento.
Con Usted, de Luis Miguel, el concierto se impregnó de romanticismo. Fue una versión sobria y elegante, muy acorde con el espíritu acústico del espectáculo.
Me cuesta tanto olvidarte, de Mecano, estuvo acompañada por el grupo de lírico y contemporáneo de la Escuela de Baile Payás, que sumó fuerza escénica y sensibilidad a uno de los himnos más recordados del pop español.
Feeling good, de Nina Simone, marcó un punto de inflexión con una interpretación poderosa, llena de carácter y magnetismo, que levantó al público de sus butacas.
Con Sobreviviré, de Mónica Naranjo, llegó un estallido de energía. Fue uno de los temas más celebrados, con una Lucía España desbordante y segura.
Será porque te amo, de Ricchi e Poveri, vino acompañada por el grupo de las más pequeñas de lírico y contemporáneo de la Escuela de Baile Payás, que aportaron frescura y ternura a un momento especialmente entrañable.
El tramo final incluyó The best, de Tina Turner, interpretada con fuerza y carácter, cerrando el repertorio principal entre aplausos prolongados.
Ante los cerrados aplausos y la sonora petición de otra canción, los artistas regresaron al escenario para ofrecer Maniac, de Michael Sembello, junto a todo el elenco de bailarines de la Escuela de Baile Payás. Fue un final apoteósico, lleno de ritmo y energía, que contagió al público y puso el broche de oro a una noche inolvidable.
Inolvidables en acústico volvió a demostrar que es un espectáculo especialmente pensado para el público diverso e internacional que caracteriza a Torrevieja, ofreciendo una propuesta de alta calidad artística y una conexión directa y sincera con el espectador.
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