Una breve reflexión durante la cuarentena de aburrimiento.

Por Antoni Jakubowski

El paisaje actual recuerda las pinturas de Van Gogh – gran artista neerlandés, quien pintaba las calles y los cafetines vacíos, cómo si todo hubiera muerto de repente. En el periodo en el que prácticamente todas las actividades de la vida cotidiana quedaron suspendidas por completo, nos damos cuenta de la importancia que tienen los contactos personales, las reuniones con amigos en los bares o restaurantes, la posibilidad de participar en los eventos culturales y conciertos, ante todo extrañando una simple libertad de disponer y administrar su tiempo libre. Quizás las emisoras de la radio y televisión serían una alternativa, siendo en realidad las fuentes de comunicación que ofrecen una variedad de programas para todos los gustos. O tal vez podría complacernos una enorme oferta en la participación virtual de los conciertos y espectáculos de los más famosos teatros de ópera o filarmónicas mundiales. Pero,…

¿Puede un concierto de la orquesta o un espectáculo de ópera presentados en vivo en el Auditorio repleto de aficionados, “competir” con un evento parecido transmitido a nuestras casas en forma virtual, cuando estamos vestidos en pijamas y, tal vez, comiendo chips con guacamole?
El ambiente, clima, la atmósfera y una amplia gama de factores menos o más importantes, tienen un gran impacto en la recepción festiva de las obras e interpretaciones que los artistas nos ofrecen durante sus actuaciones. Ya salir de la casa para mezclarse con la multitud de espectadores es una movilización y requiere ciertas preparaciones. En varios países, solo el hecho de salir al teatro, a la sala filarmónica o al auditorio, obliga a las se?oras dedicar cierto tiempo de preparación, finalizado con la elección de una creación y zapatos adecuados.

También los hombres tienen que impresionar con un traje o esmoquin hecho a medida y con la selección de una corbata nueva. Con esto quiero decir que cada salida similar se considera cómo una salida festiva para mostrar el respeto y la pasión por el arte presentado. Por supuesto también existe la posibilidad de unos contactos espontáneos con la gente conocida, para cambiar las opiniones y charlar durante el intermedio o después de la función sobre una variedad de temas, que no tienen que ver con lo que acaban de ver y escuchar del escenario. Estos son, por supuesto, hábitos tradicionales respetados también en nuestra región – con peque?as diferencias y modificaciones por las razones climáticas.

¿Por qué planteo este tema? Por qué no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Es extremadamente difícil calcular el tiempo de duración de esta situación tan crítica y oscura. No quisiera ser profeta, pero me cuesta creer que tengamos la suerte de participar en los eventos artísticos programados para la temporada actual. De toda forma, les deseo a todos los amantes de la cultura y el arte, un encuentro en el Auditorio Internacional, Teatro Municipal, o en los diferentes Centros culturales de Torrevieja lo más pronto posible. Cuídense y hasta entonces.

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