18 años sin Cecilio Gallego

Mañana 4 de agosto hará dieciocho años en que la banda terrorista ETA, arrebato de nuestras vidas a Cecilio Gallego Alaminos, un trabajador por la cultura y el deporte de Torrevieja

Era un soleado domingo, del 4 de agosto en Santa Pola, a las 20:30 horas de la tarde la banda asesina ETA hizo explotar un coche-bomba cargado con cien kilos de dinamita Titadyne y metralla frente a la casa-cuartel de la Guardia Civil en Santa Pola (Alicante) junto a una glorieta muy concurrida.  La explosión mató a Cecilio Gallego Alaminos que esperaba la llegada de un autobús que jamás pudo coger. También falleció la niña de seis años Silvia Martínez Santiago, hija del agente de la Guardia Civil, José Joaquín Martínez, que se encontraba en ese momento jugando en su domicilio de la casa-cuartel junto a su madre, Toñi Santiago, una tía y un primo.

Cecilio Gallego, aunque nacido en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) en 1945, se sentía muy torrevejense. De hecho vivía en Torrevieja hacía más de treinta años, estaba casado y era padre de cuatro hijos. Estuvo empleado en Telefónica hasta que se jubiló. En octubre de 2002 el Ayuntamiento de Torrevieja lo nombró hijo adoptivo a título póstumo.
Entre sus grandes aficiones, destacaba la música (era miembro del Coro y Orquesta Las Salinas, donde solía tocar el laúd, además de impartir clases de guitarra a estudiantes de varios colegios públicos). También tenía otra pasión, el balonmano, habiendo presidido el Club Balonmano Torrevieja. Uno de sus hijos, Juan Carlos, por entonces era el entrenador de ese equipo. Desde 2007 se celebra el torneo de balonmano Memorial Cecilio Gallego en Torrevieja, donde el pabellón deportivo lleva su nombre. Los restos mortales de Cecilio Gallego descansan en el cementerio de Torrevieja.
Nos separa de aquel trágico momento dieciocho años. Mi respeto y me inmenso afecto a quienes sufrieron o perdieron la vida a manos de unos asesinos.
Mahatma Gandhi dijo: No hay camino para la Paz, la paz es el camino”
Hemos de ser firmes como sociedad, y tener como bandera los principios de justicia, tolerancia, democracia, cooperación, diversidad cultural, dialogo y sobre todo libertad; estas y no otras son las herramientas con las que se favorece la convivencia.
Una sociedad creadora de un ambiente que ayude al entendimiento y la paz; una paz que debe nacer de la justicia; y una justicia nacida de la libertad, nos puede llevar a la verdad. Cada gesto, cada palabra puede ayudar a quienes ha sufrido y padecido como víctimas. La memoria es el mejor reconocimiento

Extracto del artículo “Retrato de lo inolvidable” de Encarna Hernández Torregrosa, publicado el 6 de agosto de 2014

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