Cuando las enfermedades se ponen la máscara femenina

La diabetes tiene más incidencia en las mujeres por su mayor propensión a la obesidad y una esperanza de vida más alta. El uso continuado de zapatos de tacón y ropa ajustada contribuye a aumentar las patologías de columna vertebral

Fachada del Hospital Quirón (antiguo San Jaime)

Fachada del Hospital Quirón 

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, que se celebra este sábado, 8 de marzo, distintos especialistas de Grupo Hospitalario Quirón ofrecen sus reflexiones y consejos sobre distintos trastornos que afectan en mayor medida a las mujeres. En algunas dolencias, el origen está en las propias hormonas femeninas –estrógenos y progesterona-, mientras que en otros casos hay una influencia genética o tienen mucho que ver los hábitos que imponen las formas de vida actuales.
El cáncer de mama es el tumor que con más frecuencia se manifiesta en mujeres, pero también es cierto que su detección en las primeras fases, gracias al diagnóstico precoz, permite alcanzar un índice de supervivencia a los cinco años de casi el 90%. Entre los factores de riesgo se encuentran la edad, la historia familiar y haberlo padecido con anterioridad. También es de enorme importancia la historia reproductiva, la menarquia precoz, el retraso en el primer embarazo, la ausencia de partos o la menopausia tardía. Igualmente, existen dos factores externos de fácil prevención e implicados en su propia génesis: el consumo excesivo de alcohol y la obesidad en mujeres postmenopáusicas. En cambio, el embarazo temprano, el ejercicio físico y la lactancia materna serían razones que disminuirían los peligros de sufrirlo.
La mayor esperanza de vida de las mujeres y unos niveles de obesidad generalmente superiores a los de los hombres hacen que la prevalencia de la diabetes –que afecta al 14% de la población en general-, así como sus complicaciones –retinopatía diabética, fracaso renal, dificultad de las digestiones, problemas de micción o estreñimiento- incidan más en ellas.
Factores hormonales influyen en que la migraña, una enfermedad crónica potencialmente generadora de incapacidad, sea más frecuente en el sexo femenino, con una proporción de tres a uno y con mayor incidencia entre los 40-50 años. Aunque no está clara la razón, hay varias dolencias del aparato locomotor -artritis reumatoide, osteoporosis y fibromialgia- que también afectan más a las mujeres que a los varones.

Estilos de vida no siempre saludables
El estilo de vida actual ha aumentado el número de casos de patologías de columna vertebral, hasta el punto de que las padecen entre un 80 y un 85% de la población a lo largo de la vida y se han convertido en una de las mayores causas de bajas laborales. El uso de zapatos de tacón y ropa más ajustada hace a las mujeres más propensas a estas dolencias. También el empleo de un calzado con horma estrecha y tacón generoso contribuye al desarrollo de cualquiera de las patologías presentes en los pies de la mujer: hallux valgus o “juanetes”, metatarsalgia o dolor de la planta y neuroma de Morton o inflamación de uno de los nervios. Nueve de cada diez pacientes que acuden a la consulta del cirujano ortopédico son mujeres de mediana o avanzada edad.
Si bien el consumo de tabaco no conoce de sexos, la combinación de mujer y tabaquismo constituye una compañía peligrosa. A los perjuicios cardiovasculares y pulmonares ya conocidos se suman los problemas en la fertilidad, el embarazo y la lactancia, los efectos nocivos sobre la circulación sanguínea en el caso de consumo de anticonceptivos orales, además de la vinculación con algunos cánceres específicos de la mujer, que se pueden ver agravados. Además del bien que supone para nuestros pulmones, dejar de fumar tiene algunos beneficios a corto plazo muy notables: mejoría en el tono de piel, el aspecto del pelo o la higiene bucal, menos arrugas, etc.
Las varices, esas dilataciones venosas producidas por la alteración de sus válvulas que impiden el adecuado retorno de la sangre hacia el corazón, se presentan en un 10% de la población, con una incidencia cuatro veces superior en la mujer, es decir, afecta a una de cada cinco españolas. Su aparición se relaciona directamente con un factor hereditario, con una serie de circunstancias evitables, como la obesidad, los anticonceptivos, el sedentarismo, la exposición prolongada al calor, y con profesiones que exigen permanecer mucho tiempo de pie o sentada. Su prevención va orientada fundamentalmente contra los factores evitables. Se recomienda un estricto control del sobrepeso, medidas posturales (elevación de extremidades), ejercicio físico diario para activar el bombeo venoso y, especialmente, las medias elásticas de compresión decreciente.

Pese a que no existen rinitis alérgicas específicas de la mujer, sí que es muy común la aparición en ellas de dermatitis de contacto, especialmente asociada al níquel, material muy común en los vástagos de los pendientes. También suelen ser frecuentes las dermatitis asociadas a cosméticos, tintes y perfumes. Su tratamiento más adecuado es evitar el contacto con el alérgeno. En caso de que ya se haya producido la reacción alérgica, lo más recomendable es el uso de corticoides.

La irrupción de los trastornos psicológicos
A pesar de que durante la infancia los niños superan a las niñas en consultas por trastornos emocionales, a partir de la adolescencia (pubertad), las mujeres siempre van por delante de los hombres, con las diferencias máximas entre los 40-55 años, para declinar posteriormente de forma suave. También sufren, con mayor frecuencia que los hombres, trastornos de ansiedad, como crisis de angustia (5% frente a 2%), ansiedad generalizada (6,6% por 3,6%), fobias (3-4 veces más frecuente en mujeres) y alteraciones de la conducta alimentaria (90% son mujeres); el insomnio también es más usual en la mujer, a veces formando parte de estas patologías o precipitado por los cambios hormonales de la menopausia.
Aunque no se puede generalizar, las mujeres, tanto por cuestiones culturales como biológicas, tienden a desarrollar adicciones algo diferentes a las de los hombres. Mientras estos tienden más al juego y al alcohol, ellas se “enganchan” a otras personas, a las compras o, incluso, a la belleza. Es decir, la mujer crea adicciones más “emocionales”, al cariño, a aquello que piensan que les hará obtenerlo o a aquello que les ayuda a manejar su vacío, especialmente psicofármacos y alcohol. La prevención y el tratamiento suele pasar por llenar esos vacíos existenciales internos en lugar de tratar de compensarlos adquiriendo cosas fuera.

La trascendencia de la alimentación
El embarazo se encuentra entre las causas más frecuentes de hemorroides, que producen síntomas como hemorragia, prolapso, prurito o picor, ensuciamiento y dolor. La forma más eficaz de prevenirlas es lograr un hábito intestinal normal y regular, para lo que se aconseja realizar una dieta rica en fibra (comiendo frutas y verduras de forma habitual) y beber gran cantidad de líquidos diarios.

La anemia -descenso del número de glóbulos rojos en la sangre- tiene múltiples causas, pero, sin duda, la más importante es el sangrado, que puede ocurrir de dos formas distintas: en pérdidas de sangre importantes o en sangrados poco intensos, pero repetidos o continuos. La mujer, debido a las pérdidas menstruales o a un sangrado excesivo durante el parto, es más propensa a padecerla. Sus síntomas varían según su intensidad. En cuadros leves: palidez de la piel y de las mucosas, uñas quebradizas, caída de cabello, cansancio, irritabilidad, dificultad para concentrarse, hormigueos y dolor de cabeza. En los más intensos: mareos, taquicardia, falta de respiración e, incluso, pérdida de conciencia.
La prevención se logra, principalmente, con una buena alimentación rica en ácido fólico (vegetales de hoja, huevos, leche) y en hierro (carnes rojas, hígado, pescado, legumbres).

La celiaquía, una intolerancia permanente al gluten del trigo, cebada y centeno en individuos predispuestos genéticamente, está presente en España en el 1% de la población, pero es dos veces más frecuente en las mujeres. Su único tratamiento eficaz es una dieta exenta de gluten durante toda la vida. Por tanto, hay que excluir de nuestros hábitos alimentarios el trigo, la cebada, el centeno y todos sus derivados, incluidos los almidones. No es fácil realizar una dieta sin gluten en los países occidentales, donde el trigo es el cereal más consumido y utilizado. En la actualidad existe una amplia gama de productos especiales sin gluten: harinas de cereales para la elaboración doméstica, panes precocinados, pastas, pizzas, dulces, galletas, bizcochos, etc.

Por último, la celulitis, que no debe confundirse con los depósitos localizados de grasa, tan característicos con el paso de los años y la vida sedentaria, no tiene ninguna relación, a pesar de la creencia tradicional, con la obesidad. La popular piel de naranja es una alteración que afecta fundamentalmente a las mujeres postpúberes y que se localiza en los muslos, las caderas y el abdomen. Aunque mucho se ha escrito sobre ella, hasta los últimos quince años poco se sabía de su fisiopatología o mecanismo de producción. Hoy se conoce que están implicadas las hormonas femeninas y que los adipocitos o células grasas que se encuentran en la zona de los muslos presentan unas particularidades en su metabolismo y estructura que los hace especialmente proclives a desarrollarla. Las dietas ricas en grasas y carbohidratos, el estrés, el abuso del tabaco y del alcohol, los medicamentos y la vida sedentaria contribuyen a empeorarla. Por el contrario, una alimentación adecuada y la práctica de ejercicio ayudan a prevenirla, pero solo unos pocos tratamientos han demostrado eficacia científica.

Esta información ha sido elaborada a partir de las aportaciones de los siguientes especialistas de Grupo Hospitalario Quirón: Dr. Manuel Álvarez Rubio, Aparato Digestivo (Quirón Vitoria); Dr. Enrique Aycart Valdés, Cirugía General y Digestivo (Quirón Campo de Gibraltar); Dr. Antonio Brugarolas, Oncología (Quirón Torrevieja); Dra. Patricia Cabrera, Endocrinología y Nutrición (Quirón Tenerife y Quirón Costa Adeje); Lcdo. Antonio de Dios González, Psicología (Quirón Marbella); Dr. Manuel J. de la Torre, Neurocirugía (Quirón San Camilo); Dr. Bernat Galarraga, Reumatología (Quirón Donostia y Quirón Bizkaia); Dr. Antonio Gómez Centeno, Reumatología (Quirón Barcelona); Dra. Gracia Lasheras Pérez, Psiquiatría, Psicología y Medicina Psicosomática (Quirón Dexeus); Dr. Albert Nadal, Reumatología (Quirón Teknon); Dr. José Antonio Ortega, Oncología (Quirón Málaga); Dra. Mª Aránzazu Plaza, Alergología (Hospital Universitario Quirón Madrid); Dr. Juan Ponce González, Angiología y Cirugía vascular (Quirón Sagrado Corazón); Dr. Javier Porteiro, Medicina interna (Quirón A Coruña); Dr. José Mª Ricart, Dermatología y Medicina y Cirugía Estética (Quirón Valencia); Dr. Juan Carlos Rueda, Medicina complementaria (Quirón Murcia); Dr. Diego Ruiz, Institut Neurologic (Quirón Palmaplanas), y Dr. Alejandro Sola, Traumatología (Quirón Zaragoza).

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