El casino abrió sus puertas al Teatro con la obra “Esperando a Godot”

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Crónica: José Miguel Toro

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Dentro de las actividades programadas con motivo de las XLII Fiestas de Invierno de la Sociedad Cultural Casino de Torrevieja, la representación de la Obra de Teatro. “Esperando a Godot “. La acertada mezcla de humor, ternura y melancolía de la obra y la magistral interpretación del grupo de actores de Torrevieja Teatro, hicieron posible que el público asistente a la representación, que llenó el incomparable marco del salón principal del Casino, disfrutaran y siguieran con especial interés la trama con la esperanza, como los actores, de llegar a conocer al desconocido Godot.

Tres generaciones de entregados y soberbios actores y actrices, desde los veteranos Vladimir (Andrés Iglesias) y Estragón (Paco Oliveros), pasando por Pozzo (Gustavo Mínguez) y Lucky (Silvana Perren) hasta la jovencísima muchacha (Alejandra García), supieron captar la atención del público que al finalizar les obsequiaron con un caluroso aplauso que, en justicia, se lo habían ganado y merecido sobradamente.

Con la puesta en escena de esta obra, los miembros de Torrevieja Teatro, quisieron rendir un homenaje a la memoria de Raúl Ferrández, actor torrevejense de profesión y por vocación que fue quién la llevó a los escenarios de nuestro pueblo por primera vez. Raúl, un verdadero amante del teatro que nos dejó demasiado pronto.

ESPERANDO A GODOT de Samuel Beckett

Esperando a Godot es una tragicomedia escrita a finales de los años 40 del pasado siglo por Samuel Beckett. Pertenece al teatro del absurdo que surge durante las décadas de 1940, 1950 y 1960 y que se caracteriza por tramas que no presentan ningún hecho relevante y que aparentemente carecen de significado con diálogos incoherentes, altamente repetitivos, crudos y a veces crueles, que pudiera llegar a parecernos una obra sin explicación lógica y sin sentido.
Cuestiona la sociedad y al ser humano con ciertos toques de humor, denunciando al mismo tiempo el abuso de poder de los ricos hacia los pobres. Simboliza el tedio y la carencia de significado de la vida humana, tema recurrente en la corriente filosófica del existencialismo, dejando al espectador la interpretación y el análisis de la obra.
En Esperando a Godot, Samuel Beckett nos presenta a dos vagabundos Vladimir (también llamado Didi) y Estragón (también llamado Gogo), una extraña pareja que llegan a un lugar junto a un camino, al lado de un árbol seco, para esperar la llegada de un tal Godot. Mientras esperan, hablan, discuten, juegan, se desafían, se reconcilian, se aman, se repelen.

Después llega otra pareja, aún más extraña; el cruel Pozzo y su esclavo Lucky seguidos de un muchacho que les hace llegar el mensaje a Vladimir y Estragón de que Godot no vendrá hoy, “pero mañana seguro que sí”.
El público nunca llega a saber quién es Godot, o qué tipo de asunto han de tratar con él. ¿Será un ser real? ¿Será un ser imaginario que los protagonistas han creado en su imaginación para darle algo de sentido a sus miserables vidas? ¿O será el Dios de quién esperan dé luz a las tinieblas de su existencia?
El propio Beckett comentó en cierta ocasión, poco después de recibir el Premio Nobel de Literatura en 1969 que, Esperando a

Godot era una obra «horriblemente cómica». Sí, todo lo horriblemente cómica que puede resultar la situación de dos seres cuya grotesca vida se funda en la vana espera de ese ser al que llaman Godot.

REPARTO (Por Orden de aparición)

Estragón (Gogo) es Paco Oliveros; Vladimir (Didi) es Andrés Iglesias; Lucky es Silvana Perren; Pozzo es Gustavo M. Vallejos y Muchacha es Alejandra García. El regidor fue José Miguel Toro

¡Enhorabuena!

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