El SC Torrevieja sufre la primera derrota de la temporada en un intenso y épico derby contra el CD Montesinos

Álbum. pinchando sobre la foto

Que los aficionados torrevejenses griten a pulmón abierto “¡Estos son/nuestros jugadores!” tras el pitido final que consuma una derrota de su club puede parecer paradójico pero ese fue el colofón de un intensísimo partido, jamás celebrado hasta la fecha, y que también, paradójicamente, tenía marchamo de “clásico”. Y verídico es que un aficionado local del sector más animoso, lejos de expresar frustración, aseguró que para el próximo partido conseguirá “una maza nueva para el bombo”, para no perder ritmo con el latido del balompié que ha renacido con mucha fuerza en la ciudad.

Porque derbys así tienen un saludable efecto “electroshock” que reanima a quien se ponga por delante, si bien es cierto que deja tocadas, que no hundidas, las aspiraciones salineras por el primer puesto.

El CD Montesinos infligió al SC Torrevieja la primera derrota en la 1ª regional de la corta pero productiva trayectoria de los torrevejenses. Y era tanta la cercanía y conocimiento que entre sí acreditan ambos equipos que el olor a clásico se podía a sentir por la CV 905, que lleva al límite entre ambos municipios, mucho antes del pitido inicial.

En la grada se vivió una fiesta balompédica y una nutrida presencia de bufandas de ambos equipos, que en muchos sentidos son vecinos y hermanos; y que en lo deportivo no tienen más remedio que ser enemigos íntimos. De hecho, no fue un partido bronco en ningún momento y la deportividad se impuso. Y si había que meter la pierna, se metía, puesto que estaban en juego tres puntos y la honrilla inherente a cualquier derby que se precie.

Y si los mencionados vítores fueron entonados por los seguidores locales al término del choque fue porque se despertó la conexión emocional necesaria para ello, bastida en un derroche por parte del conjunto que entrena Carlos Pérez que le granjeó numerosas ocasiones en boca de gol, si bien la pelota no entró. Por tierra, mar y aire llegaron las ocasiones, y siempre intentando construir juego y ser protagonista de su destino. Pero en esta ocasión se topó un equipo montesinero que honró sus colores con la máxima entrega y se aferró a su resiliencia, conjurándose para no dejar nunca espacio a la espalda de su zaga. De esta forma, “bunkerizó” el centro de la retaguardia y achicó el máximo posible de espacio en la parcela ancha para intentar recibir los ataques rivales de la manera más previsible y trabada.
Además, por tener jugadores para ello, también lanzó algunos machetazos a la contra de la mano de sus jugadores más verticales y jóvenes, ya que piernas y juventud le sobran a raudales.

En resumen, el Montesinos, pese a llegar muy mermado de efectivos, emuló la fama de la “defensa numantina”, y planteó de inicio el partido más intenso y disputado de los que ha tenido que librar el Torrevieja hasta la fecha. Y la bola sí que entró pero en la meta de Ramón, al que el colegiado señaló un riguroso penalty con Arturo de espaldas a la portería. Asi llegó el primer tanto y poco después Fredrik estrellaba un balón en la madera.

En la segunda parte el decorado fue similar. La más clara para los salineros llegó en un remate al que no llegó Liam en boca de gol. Y el momento dramático para los locales, y de gloria para los visitantes, llegó cuando en las últimas dos jugadas el Torrevieja arriesgó con su portero yendo a rematar tanto un saque de esquina como una jugada. Toledano aprovechó la contra para realizarse un autopase y el firmar un 0-2 que entraba llorando tras dar en el palo. Pero como buenos enemigos íntimos que son, la revancha deportiva no llegará en la segunda vuelta, sino mucho antes, ya que SC Torrevieja y Montesinos se vuelven a ver las caras este miércoles en partido de Copa.

¿Quién da más? Hagan juego, señores, porque sin duda este puede ser el primer paso, o mejor dicho, la continuación, de una bonita enemistad…pero deportiva, siempre deportiva.

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