La Feria de Mayo de Torrevieja apagó anoche sus luces dejando tras de sí una estela de alegría, arte y sentimiento andaluz que durante varios días ha llenado de vida el recinto del Parque Antonio Soria. Y lo hizo como mandan las grandes ferias, entre sevillanas, palmas, emoción y una sentida “Salve Rociera” que puso el broche más bonito y flamenco a unas jornadas inolvidables.
La última noche estuvo conducida con simpatía y mucho compás por Maribel López y Francisco Reyes, encargados de presentar una velada cargada de momentos especiales. Uno de los más aplaudidos fue la actuación de la Escuela de Danza Ángela Esteban, la academia más joven de la ciudad, que volvió a demostrar el enorme potencial artístico de sus bailarinas de todas las edades.
Con fuerza, frescura y muchísimo arte sobre el escenario, las alumnas entusiasmaron al numeroso público que llenaba el recinto donde también se celebró la final del Festival Flamenco “Salinas de Torrevieja”. Volantes al aire, taconeo, alegría y pasión flamenca hicieron vibrar a los asistentes, que respondieron con largas ovaciones y palmas por sevillanas.
Tras la actuación, Maribel López y Francisco Reyes dedicaron unas emotivas palabras de agradecimiento a todos aquellos que han contribuido a convertir esta edición en una de las más especiales y concurridas de los últimos años. Caseteros, academias de baile, coros rocieros, caballistas, cuerpos y fuerzas de seguridad, medios de comunicación y colaboradores recibieron el reconocimiento del público.
Pero el aplauso más grande fue para los auténticos protagonistas de la feria: la gente. Miles de personas han pasado durante estos días por el recinto del Parque Antonio Soria, llenando cada rincón de ambiente, baile y alegría, participando en las actuaciones, disfrutando de las casetas y demostrando que la Feria de Mayo se ha convertido ya en una cita imprescindible para Torrevieja.
Y entonces llegó el instante más emotivo de la noche.
Las luces del recinto comenzaron a apagarse lentamente hasta dejar la feria iluminada únicamente por la cálida luz de las velas. El bullicio dio paso a la emoción y la nostalgia de quien sabe que se termina una fiesta esperada durante todo el año.
En ese ambiente mágico comenzaron a sonar los acordes de la “Salve Rociera”, interpretada conjuntamente por el coro Brisas del Sur, Alba Rociera y el coro de la Hermandad de la Virgen del Rocío, envolviendo el recinto en un momento de recogimiento, sentimiento y profundo sabor andaluz.
Muchos asistentes acompañaron la salve con palmas suaves, miradas emocionadas e incluso alguna lágrima discreta, mientras otros levantaban sus velas al cielo en un adiós lleno de arte y devoción.
Así, entre acordes rocieros y un último y sentido ¡Olé!, la Feria de Mayo de Torrevieja cerró sus puertas hasta el próximo año, dejando en el aire el eco de las sevillanas y el deseo de volver a encontrarse de nuevo bajo las luces del Real.
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