El Templo Arciprestal de la Inmaculada volvió a convertirse ayer en el corazón espiritual de Torrevieja con motivo del Pregón de las Fiestas Patronales 2025. Tras la celebración de la Eucaristía, la comunidad se reunió para escuchar a la pregonera de este año, la Hermana María Teresa García, religiosa de las Carmelitas Misioneras Teresianas y desde noviembre de 2024 Animadora General del Gobierno de la Orden, un cargo que en tiempos se conocía como Superiora General, desarrollando su misión en Roma, desde donde se desplazó para glosar el pregón.
A los sones de “A ti Inmaculada”, del compositor José Pagán, el mantenedor del acto, Francisco Reyes, presentó a la pregonera, nacida en Segovia pero estrechamente vinculada durante décadas a la vecina localidad de Callosa de Segura. La acompañaban el presidente de la Real Asociación Hijos de la Inmaculada, Antonio Aniorte, quien agradeció la disponibilidad de la religiosa, el trabajo de su Junta Directiva y la colaboración estrecha del Ayuntamiento a través de la Concejalía de Fiestas.
El templo, presidido por la imagen de La Purísima y el estandarte que la custodia en los días solemnes, reunió a una amplia representación eclesiástica y municipal: el párroco de la Inmaculada, José Antonio Gea; los vicarios, Fernando Galvañ y Francisco Miravete; el alcalde, Eduardo Dolón; la recién proclamada Reina de las Sal, Daniela Gómez Navarro, junto a sus damas Sara Toribio Sánchez y Miriam Córdoba Prades; la concejal de Fiestas, Rosario Martínez Chazarra; varios miembros de la Corporación Municipal y numerosos pregoneros de ediciones anteriores.
Desde sus primeras palabras, la Hermana María Teresa propuso un viaje íntimo, un recorrido por su vida trazado siempre bajo la mirada de la Inmaculada Concepción. Con un discurso sereno y reflexivo, evocó su vocación y su entrega a los demás: a los pobres, a los mayores, a los niños y a quienes más han necesitado de la labor silenciosa de las Carmelitas Teresianas. Recordó cómo conoció la obra del fundador de la congregación, el beato Francisco Palau y Quer, inspiración constante de su camino religioso.
No faltó un capítulo especial dedicado a Torrevieja, ciudad que marcó profundamente su vida comunitaria y que recibió a la Orden en el Santo Hospital, institución que, como recordó, fue hogar y refugio para tantos mayores y a la vez cuna del primer parvulario de las Carmelitas en la localidad. La pregonera subrayó que en 2026 se celebrará el 125 aniversario de la presencia de la Orden en Torrevieja, efeméride que invita a mirar atrás con gratitud y hacia adelante con esperanza.
La audiencia revivió con ella el traslado del Santo Hospital a su actual ubicación en las afueras de la ciudad, una decisión que permitió ampliar los servicios de atención a los mayores y dar forma al actual Colegio La Purísima, convertido en centro educativo de referencia hasta Bachillerato. También rememoró con emoción la noche en que la imagen de La Purísima pernoctó en el Santo Hospital durante la Santa Misión, un hecho que dejó una huella imborrable en la comunidad religiosa y en los residentes.
El pregón, profundo y lleno de sentimiento, desembocó en un final vibrante: un ¡Viva la Purísima! y un rotundo ¡Viva Torrevieja! que se elevó al unísono en el templo, visiblemente emocionado.
Tras las palabras de la Hermana María Teresa, el párroco le entregó una talla en miniatura de la Inmaculada, fiel reproducción obtenida mediante un reciente escaneado en 3D de la imagen original. La obra, policromada por el artista local Víctor García. La pregonera rubricó su paso por la historia de la parroquia firmando en el Libro de Honor, donde dejó constancia de su agradecimiento y del vínculo profundo que mantiene con Torrevieja.
El acto se cerró con las intervenciones del alcalde y del párroco, quienes coincidieron en agradecer un pregón capaz de unir tradición, historia y emoción, invitando a todos a vivir intensamente las fiestas que ya se respiran en la ciudad.
Como broche final, el Coro Infantil de las Hermanas Carmelitas interpretó “La pureza de María”, con letra de César Mateo Cid, y “A mi añoranza”, de José Cerdán y Francisco Vallejos, acompañados por el clarinete solista de Francisco Garres y bajo la dirección de Aurelio Martínez López. Una despedida musical que llenó el templo de voces limpias, devolviendo a todos ese eco de inocencia y devoción que cada año renace con la llegada de las fiestas patronales.
Descubre más desde Objetivo Torrevieja
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Filed under: Cultura |

























































Deja un comentario