Las notas más alegres de la música arroparon la Ofrenda de Flores a la Purísima en una tarde llena de emoción, tradición y ambiente festivo en Torrevieja. Media hora antes de que diera comienzo la Magna Ofrenda de Flores a la Patrona, las siete bandas participantes ya se habían concentrado en los alrededores de la Plaza de la Constitución para llevar a cabo la tradicional Entrada de las Bandas, un acto que cada año atrae a más público, deseoso de dejarse envolver por el sonido vibrante de los metales y la elegancia de los instrumentos de viento y percusión.
Puntuales, las formaciones iniciaron un animado pasacalles que llenó el centro de la ciudad de ritmos luminosos y un ambiente casi contagioso. Familias, visitantes y vecinos se arremolinaron en las aceras, muchos con bufandas al cuello debido al frío que mordía ligeramente la tarde, para contemplar el desfile que avanzaba hacia las inmediaciones de la calle Zoa. Allí, siguiendo la tradición, fueron incorporándose en orden inverso las bandas que más tarde también acompañarían la multitudinaria ofrenda.
Participaron la Unión Musical Torrevejense, la Sociedad Musical Ciudad de Torrevieja Los Salerosos, la Agrupación Musical Montesinos, la Unión Lírica Orcelitana, la Unión Musical Santa Cecilia de Rojales, la Asociación Musical Amigos de Albatera y la Unión Musical Horadada. Cada una, con su personalidad y estilo, aportó un matiz especial a este encuentro musical que ya forma parte inseparable del preludio de la ofrenda.
Entre aplausos y vítores, las bandas avanzaron ofreciendo piezas de carácter animado y festivo, muchas de ellas muy conocidas por los torrevejenses, que no dudaron en marcar los compases con palmas o acompañar con sonrisas la estampa sonora que cada año anuncia que la ciudad se prepara para uno de los actos más emotivos dedicados a su Patrona. El eco de los pasodobles y marchas impregnó balcones, calles y esquinas, creando una atmósfera cargada de energía y devoción.
La Entrada de las Bandas, que comenzó hace años como un gesto sencillo, se ha convertido en uno de los momentos más esperados por su intensidad y por la forma en que consigue involucrar a la ciudadanía. Las calles, adornadas con los colores de los estandartes y el pulso de los tambores, fueron el escenario perfecto para que los músicos lucieran su buen hacer mientras Torrevieja vibrara al ritmo de la fiesta.
Con el desfile concluido y las formaciones ya ubicadas en sus puntos de partida, la ciudad se preparó para iniciar la Magna Ofrenda, en la que miles de personas, cargadas de flores, agradecimientos y promesas, rendirían homenaje a la Purísima, completando así una mañana en la que la música volvió a ser alma y anuncio de celebración.
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