Los títeres de “Ilusia” emocionaron a toda la familia en el Centro Cultural

“Ilusia” cuenta una historia de amor, supervivencia y esperanza llena de humor y de ternura que mezcla títeres y personajes de carne y hueso

Álbum, pinchando sobre la foto

El Auditorio del Centro Cultural “Virgen del Carmen” acogió en la tarde de ayer un espectáculo de títeres “Ilusia” que se ofreció dentro ciclo “III Teatro para todos”. “Ilusia”, nos contó con una preciosa puesta en escena una historia de amor, supervivencia y esperanza llena de humor y de ternura, dirigida por David Ottone e interpretada por Natalia Calderón y Eduardo Guerrero. En esta historia donde Maese Pícolo y su hija Colombina son dos cómicos que recorren el mundo en su carromato. Igual manipulan títeres, que cantan, bailan o hacen payasadas. ¡Se han pasado la vida haciendo reír a los demás, que no hay oficio más noble! Últimamente, sin embargo, no levantan cabeza, porque han perdido la ilusión; y eso, para quienes viven de contagiar al público su alegría y su arte, es una tragedia. El motivo es que Rosario, la compañera sentimental de Maese Pícolo y madre de Colombina, trapecista y equilibrista más conocida en el circo como la Pisacielos, ha fallecido por culpa de una enfermedad, dejándolos a los dos desolados (especialmente a maese Pícolo). Desde entonces, los números ya no salen igual y la gente, que lo que quiere es divertirse y espantar las penas, echa menos dinero por sus actuaciones. Así las cosas, entre la pena por la ausencia de Rosario y las deudas que se van acumulando, su situación se ha vuelto dramática. Sin embargo, la ilusión (como saben bien los niños, los titiriteros y los cómicos) se remienda con el mismo hilo con el que las mariposas tejen sus sueños. ¡Romper la crisálida y echar a volar, eso es lo único que nos salva cuando todo se vuelve oscuro! A veces, para conectarse con la vida, hay que aprender a mirarla con otros ojos.

La obra mezcló títeres y personajes de carne y hueso, y que nos trasladaron a ese lugar de nuestra mente donde decía J. M. Barrie, autor de Peter Pan, que se alzaban, como en un sueño, las islas de “Nunca Jamás”, que no son otra cosa que las islas de la fantasía. «A estas mágicas tierras arriban siempre los niños con sus barquillas cuando juegan. También nosotros hemos estado allí: aún podemos oír el ruido del oleaje, aunque ya no desembarcaremos jamás».

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