Muere el escritor José Manuel Caballero Bonald a los 94 años

Fue uno de los mejores escritores y poetas, Primeo Cervantes 2012 y presidente del jurado del Premio de Poesía y el Premio Novela de nuestra ciudad

José Manuel Caballero Bonald falleció el pasado domingo a los 94 años en Madrid. Lo fue todo en la lengua española y por ello recibió el premio Cervantes de las Letras Españolas en el año 2012. Su relación con Torrevieja fue intensa, siendo presidente del jurado del Premio de Poesía y el Premio Novela de nuestra ciudad. La ciudad le dedicó una plaza con su nombre el 8 de junio de 2010.

Álbum recuerdo inauguiracíon de la Plaza

La Plaza “Poeta José Manuel Caballero Bonald” se encuentra junto a la Residencia de la Tercera Edad de la Conselleria de Bienestar Social, entre las calles Maestro Francisco Casanovas, Diego Ramírez y María Gil. Cuenta con una superficie de 4.000 metros cuadrados y fue diseñada por los técnicos del Ayuntamiento de Torrevieja. La vegetación existente en la misma procede en su gran mayoría del arbolado trasplantado de la Plaza de Oriente tras su remodelación. Además, en la plaza fue emplazado el tronco de un gran olivo centenario, en el cual se ha grabado una leyenda escrita por el propio José Manuel Caballero Bonald.

Para él, día y la noche no tenían límites, dejó de hacer vida pública mucho antes de la pandemia. El cáncer de piel le había producido unas “averías” ?así las llamaba? de las que no quiso hacer exhibición. Se hacía raro ver en el dique seco a un hombre que tuvo siete vidas, cien oficios ?profesor de literatura, lexicógrafo, editor, productor musical? y otros tantos amigos. Para celebrar su Premio Cervantes le prestaron por un año la llave de una bodega de Jerez, su ciudad natal, para que entrara a cualquier hora y con quien él quisiera. Lo contaba con la satisfacción de un niño, como si su carrera literaria cobrara por fin sentido y el discurso de Alcalá de Henares delante del Rey hubiera sido un peaje hacia esa llave mágica. Fue profeta en su tierra ?una fundación lleva su nombre allí? a pesar de ?o tal vez porque? nada le molestaba más que los “andaluces profesionales”. Prefería a los flamencos de pocas palabras y a los que, como él, son capaces de mezclar sin aspaviento humor, malicia y bondad.

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