Opinión: Un titular negativo más

Rodolfo Carmona – Grupo Municipal Socialista

Mucho se les llena la boca a los miembros del gobierno municipal hablando de oposición responsable. Pero no lo hace con afán de contribuir también a la búsqueda de acuerdos, de puntos de encuentro en el que puedan coincidir todas las formaciones políticas.

No lo hace, ni tiene intención de hacerlo, por lo que señalé anteriormente, sino que lo hace simple y llanamente por tratar de socavar la libertad de la oposición en elegir su línea de trabajo, lo hace para deslegitimar cualquier vía de fiscalización a la acción del equipo de Eduardo Dolón.

Y trata de hacerlo transmitiendo mensajes negativos, desde los medios institucionales, contra todo y todos los que alzan la voz ante la desastrosa acción de este gobierno municipal, que en estos dos años se ha caracterizado por su laxitud en el cumplimento de los procedimientos administrativos. Sentencias judiciales, como la referente a la tramitación del presupuesto del 2020 así lo atestigua, o como se desprende de los informes de la Sindicatura de Cuentas o del Síndic de Greuges.

La última hecha, como decimos en Torrevieja, del Alcalde, Eduardo Dolón, y del gobierno municipal, ha sido la noticia aparecida en medios de prensa escrita tanto nacionales, autonómicos, provinciales o locales; así como en numerosos medios digitales y en redes sociales. Se trata del procedimiento coercitivo iniciado por la Sindicatura de Cuentas sobre la imposición de multa, entre otros, al ayuntamiento de Torrevieja, por no haber remitido, saltándose ampliamente todos los plazos, la relación anual de contratos correspondientes al año 2020. La transparencia democrática de este gobierno deja mucho que desear.

Como socialista, está falta de transparencia democrática me remueve las entrañas. Como torrevejense, esta permanente lluvia fina de noticias negativas, que tanto daño hacen a la imagen de Torrevieja, me entristece.

Se cumplen dos años de este mandato. Es hora de que se pongan a gobernar de manera responsable. Hasta ahora solo lo ha hecho de manera irresponsable, dedicados exclusivamente a hacer oposición a la oposición. Una ciudad como Torrevieja no merece tanta ineficacia.
El balance de estos dos años es la imagen de un gobierno instalado de manera pertinaz en el populismo, un gobierno municipal de traje y corbata, incapaz de patearse la ciudad, de fijarse en los problemas, en los pequeños detalles que hacen grande una ciudad. Pierde toda la energía en aprovechar toda ocasión para echarse flores. Cada evento programado desde el ayuntamiento se convierte en un acto de autobombo, en un mitin preelectoral, en una oda así mismo sin la mínima muestra de sonrojo.

Pero la calle ya da síntomas de hartazgo. Las milongas de la propaganda municipal se quedan en eso: milongas de medio pelo.

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