Santi García Cremades «hace afición» en el cierre de Mednight

La música y las matemáticas: melodía infinita

Álbum, pinchando sobre la foto

Antonio Sala Buades

Brillante cierre de las actividades que con el nombre de Mednight (Noche Mediterránea), en su edición de 2021, han venido celebrándose en Torrevieja durante una intensa semana y media con la colaboración de Ars Creatio. Ayer a la hora habitual de las ocho de la tarde, el Centro Cultural Virgen del Carmen volvió a convertirse en el foco de la divulgación científica. Con la presencia de los concejales Ricardo Recuero y Sandra Sánchez, presentó el acto María Luisa Molina, que destacó el éxito de participación por el alto número de solicitudes, hasta el punto de haber ampliado los cupos previstos en principio. El público aplaudió la petición al Ayuntamiento de la reapertura del Museo de Ciencias Naturales, tras la excelente acogida de las visitas guiadas que se organizaron.

A continuación, se hizo dueño absoluto del escenario Santi García Cremades, que no en balde reclamó —y con toda justicia— una ovación cuando anunció su profesión de matemático. Se anunciaba de esta manera el tono de una charla-conferencia-concierto de difícil clasificación, porque tuvo de todo, pero sobre todo humor. Eso sí, con la base de las matemáticas y la música.

Partiendo del «gran pope» Pitágoras de Samos y su conocido teorema, y pasando por distintos personajes de mayor o menor actualidad, Santi García Cremades hilvanó diversos aspectos de las matemáticas sin dejar de entretener y sorprender. Empezando por la misma definición, que hubo de completar su única mención a los números con las demás entidades objeto de estudio. El apasionante caso de una conjetura (la de Fermat) que al cabo de tres siglos Wiles convirtió por fin en teorema, ganándose el derecho a formar «pareja» en la denominación, después de que descubriera y publicara el secreto que supuestamente se guardó el protagonista inicial. No en balde el inglés resolvió uno de los mayores retos de la historia de la ciencia.

También hubo pormenores sobre la primera partitura musical de la historia y de la manera en que, se supone, contaban los babilonios hasta sesenta usando los dedos de las manos (sí, es posible), y de cómo ese sistema sexagesimal se conserva en nuestros días para medir ángulos y horas; y del paso al sistema decimal y al binario, con el poder que a la informática otorga un solo par de dígitos. Se reveló la inmensa autoridad del contraejemplo, que con su mera presencia anula todo lo que se daba por hecho.

Santi García Cremades amenizó con su guitarra y sus peculiares canciones todo lo que contaba, haciéndose acompañar festivamente por el público. Pudimos escuchar la música del número pi, tan imprevisible como delata su condición de irracional. Con la división de la cuerda en tres partes se desarrolló una escala musical que permite diversas combinaciones de patrones rítmicos. En nuestros días, el que más se utiliza es el 1-5-6-4, base de numerosos éxitos musicales. Hasta los fractales, los «autosímiles infinitos» (escueta y elegante definición), tuvieron su propia pieza musical.

Josefina Nieto expresó la satisfacción de la entidad que preside por haber colaborado en Mednight 2021, y agradeció a cuantos contribuyeron a este éxito, con menciones a Carlos Sánchez Arenas, presente en todos los actos, y a Francisco Sanjuán, ponente en la documentada conferencia del viernes 24 sobre ciencias políticas. Mari Carmen Perea, directora del Museo Didáctico e Interactivo de Ciencias (MUDIC) de la Vega Baja, reconoció asimismo su participación a Ars Creatio y al Ayuntamiento de Torrevieja, y destacó la financiación de la Unión Europea al permitir más y mejores actividades. Concluyó el acto con las palabras de Ricardo Recuero, concejal de Educación, que valoró el trabajo de enseñar matemáticas y agradeció a todos los presentes su compromiso en la edición que terminaba.

En el colofón de Mednight 2021, las matemáticas recibieron atención por sí mismas cuando suelen pasar inadvertidas. Como un buen actor de doblaje o un imparcial árbitro de fútbol, nadie cae en ellas cuando las cosas funcionan. Ejercen de juez incorrupto aplicando las leyes de la naturaleza mientras impulsan y avalan cualquier proceso científico. Siempre triunfan a pesar de la inmerecida fama que arrastran y del terror —pasajero, por fortuna— que despiertan en algunos espíritus. Santi García Cremades demostró su talento para disipar esa especie de leyenda negra, a la vez que suscitó la admiración de los profesores de matemáticas —nuestras fuentes son fidedignas— por captar la atención del auditorio con tanta naturalidad y alegría.

José Santiago García Cremades

Santi García Cremades (Molina de Segura, 1985) es profesor del departamento de Estadística, Matemáticas e Informática de la Universidad Miguel Hernández, y compatibiliza su labor docente con la divulgación científica. Es miembro del grupo Big Van Ciencia desde 2014. Ha sido actor y productor de Monólogos Científicos Vig Ban en el teatro Cofidis Alcázar de Madrid durante tres temporadas. Es colaborador de programas de radio y televisión como Órbita Laika, La aventura del saber o Más de uno (el programa de Carlos Alsina en Onda Cero), y es director de Raíz de 5 en Radio Nacional de España. Además, el año pasado fue galardonado con el Premio Importantes del diario Información, por su aportación de información clave sobre la curva de enfermos y la evolución de la pandemia. Él mismo se define como «matemático, divulgador científico y mejor persona», o también «matemático, ganso y amante de música chancla», porque además toca la guitarra.

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