”Santi Rodríguez: “Si tengo que morir que sea de risa”

Álbum, pinchando sobre la foto

Una vez más el Teatro Municipal se llenó de un público ávido de pasar un buen rato y ¡vaya si lo hizo!, a cargo del actor Santi Rodríguez, que encara un monólogo “basado en hechos reales”, ya que el 27 de julio de 2017, día de cumplía 52 años, sufrió un infarto que superó, a como a muchos otros lo dejó marcado para siempre.

Sobre aquella experiencia realizó el espectáculo “Infarto. ¡No vayas a la luz!”, del que es solista absoluto, asumiendo su dirección, la creación del texto y, por supuesto, la interpretación, en forma de monólogo.

El monólogo se centra por un lado en esa luz blanca al final de un túnel, que, tantas veces se ha dicho, podría suponer la visión de quien lucha por no abandonar el mundo de los vivos, y por otro lado la segunda oportunidad que supone el poder recuperarse de unos momentos tan extremos, haciendo propósitos de enmendar aquello que se podría haber hecho mejor.

Santi Rodríguez nos relató su experiencia con esa vis cómica que le caracteriza, riéndose de sí mismo y de su infarto, que no fue de corazón, sino de bazo, que unos momentos magistrales como cuando relata que siempre “ha ido a los hospitales de visitante y ahora estaba de local, con su equipación, su suero reglamentario, etc” o cuando relata que solo le dan manzanas, echando de menos un arroz con leche u otro postre” y le dice la enfermera, “¿Usted no es el frutero?”, haciéndonos llegar a la memoria su gran papel en “Siete vidas”, consiguiendo que todos nos riéramos con él, logrando que todos abandonáramos el teatro con una sonrisa “de oreja a oreja” recordando los “gags” de Santi.

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