“Señora de Rojo sobre fondo gris”, con un José Sacristán inconmensurable

“Nicolás, un pintor, con muchos años en el oficio, lleva tiempo sumido en una crisis creativa. Desde que falleció de forma imprevista su mujer, que era todo para él, prácticamente no ha podido volver a pintar”.

Álbum, pinchando sobre la foto

El escenario del Teatro Municipal de Torrevieja se convirtió anoche en un taller de pintor, donde solo el artista, representado en la obra por José Sacristán, configuran los noventa minutos de monólogo de la obra de Miguel Delibes “Señora de rojo sobre fondo gris”.
A los 83 años, Sacristán, se pone en la piel de Nicolás, siendo la primera vez que interpreta un monólogo, en una obra en cuya adaptación ha participado, junto con Inés Camiña y el productor José Sámano, que también dirige. Las palabras de Ana, a ráfagas, llegan en la voz de Mercedes Sampietro.

El ambiente en el esecenario es intimista, casi familiar, en la que vemos a un Sacristán,, a través de cuyas palabras brota el magnífico texto de Miguel Delibes, que nos traslada al año 1975, cuando la historia de España estaba a punto de cambiar de rumbo justo como la vida del protagonista.

La escenografía nos muestra un sencillo taller de pintor, allí donde el protagonista ha creado todos sus cuadros. Ahora no puede, la pérdida de su mujer le ha robado su espíritu creativo. En el taller predominan los colores grises, una evidencia de la condición espiritual en la que vive Nicolás y que marcará el avance del relato, acompañado de un juego de luces que intensificarán los momentos más emotivos de la representación.
El actor no se hace artificial en ningún momento y nos muestra en muchas ocasiones la emotividad del texto a través de su interpretación, que en determinadas situaciones se hace muy emocional, ya que seguro que el relato se vincula con la experiencia en la vida de cada uno de nosotros, aquellos momentos en los que la vida parece una cosa seca, sin valor y gris.

Asimismo, la adaptación se centra, sobre todo, en la detección y en el avance de la enfermedad en Ana, la mujer de Nicolás, y deja en un segundo plano las referencias a la política o la prisión de la hija de los protagonistas. La continua descripción del avance de la enfermedad es auténtica lírica, solo sobrepasada por la descripción de los estados de ánimo por los que han de pasar los dos personajes, tanto Ana como Nicolás.

Lo de anoche en Torrevieja fue una delicia, es como se hacían las cosas antes o como se hacen las cosas bien ahora y eso lo entendió a la perfección el numeroso público que aplaudió en pie durante varios minutos a uno de los grandes maestros de la escena de nuestro país.

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