Una imagen de la Virgen en estado de buena esperanza, última obra de Víctor García Villalgordo

Ntra. Sra. Reina de la Vida fue bendecida el pasado viernes por el obispo José Ignacio Munilla en la Parroquia de San Vicente del Raspeig

Álbum, pinchando sobre la foto

Fernando Guardiola

Mis amables lectores saben de la amistad que me une a Víctor García, un artista que abarca todas las ramas de su profesión, pintura, escultura y lo que se le ponga por delante, hasta decorados si es necesario ¡Vamos! como diría mi abuela “lo mismo te plancha un huevo que te fríe una camisa” y todo lo hace bien. Fruto de esa amistad, visito de vez en cuando su taller, en el que me siento realmente cómodo, rodeado de bustos a medio hacer, tallas sin acabar, bocetos, pinceles, cuadros, antigüedades por restaurar e imágenes acabadas y primorosamente cuidadas hasta su entrega y todo lo que uno se pueda imaginar, en un desorden muy ordenado.

En una de las visitas me lo encontré dando forma a lo que sería la imagen de la que después hablaremos un poco más técnicamente, y la verdad que me quedé un poco sorprendido, se preguntarán ¿porqué?. Pues haberlas las habrá que no digo que no, pero era la primera vez que veía una talla de la Virgen María embarazada, algo muy normal, porque si tuvo un hijo, aunque fuera por obra y gracia del Espíritu Santo, aquel germen tuvo que crecer, hasta desarrollarse y venir gloriosamente al mundo como así para nuestra salvación.

Mi curiosidad me llevó, como siempre a preguntar a veces hasta la impertinencia, como buen aspirante a informador y que quiere contar las cosas con detalle. Me aclaró que hay una imagen en el Monasterio de San Juan de la Penitencia de Orihuela que data del Siglo XVIII de estas características, y ahí ya entre en coma mental, porque ¡mira que estar tres siglos sin enterarme de que había imágenes de la Virgen en estado de buena esperanza!.

Pues bien esta preciosa imagen, cuya advocación es “Ntra. Sra. Reina de la Vida”, fue bendecida el pasado viernes 1 de julio en la Parroquia de San Vicente Ferrer en la ciudad del mismo nombre, por el obispo de la Diócesis José Ignacio Munilla, ante un numeroso público que quedó sobrecogido por la belleza de la imagen.

Tras la presentación y el rito de bendición tuvo lugar una multitudinaria procesión que recorrió las calles de San Vicente del Raspeig entre la admiración de fieles y curiosos que la vivieron.

La talla mide 1,20 cm de altura y está realizada en madera de cedro policromada y estofada, algo que como ya expliqué en una ocasión no es un sistema culinario, ni se trata de un guiso de patatas con ternera, sino que es la manera de definir el método de realce de las grecas y adornos en oro que embellecen las imagen.

Como presea lleva una aureola labrada por el taller de orfebrería de olmo Quirós. Los trabajos con de dorado con pan de oro corrieron a cargo del dorador oriolano Carmelo Navarro. La composición de Víctor García muestra a María de pie con los brazos levantados en actitud de plegaria y contemplación admirativa, tiene el vientre hinchado dando a entender que está embarazada, viste camisola blanca, cíngulo hebreo, túnica verde y manto azul.

Sobre el vientre porta un sol radiante con las iniciales JHS alusivas a Cristo y simboliza el fruto de sus entrañas, que es el Mesías gestante dentro del vientre de la madre.

La iconografía de la Virgen embarazada tiene su origen en la mujer del Apocalipsis una doncella que desprende luminosidad como prefiguración del nacimiento del Salvador hijo de la mujer apocalíptica

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