Fallado el XIV Concurso Internacional Ars Creatio «Una imagen en mil palabras»

Diego Paredes Salmerón y Héctor Martínez González se alzan con el galardón en las respectivas fotografías. El fallo del jurado se anunció en la presentación de la revista de otoño 2022

Álbum, pinchando sobre la foto

Continúa la Asociación Cultural Ars Creatio desarrollando su programa anual de actividades. Como es habitual cuando saludamos a cada estación, ésta trae aparejada la venida del nuevo número de su revista cultural digital. Con el otoño arscreatiano ya comenzado hace unas semanas, este viernes 14 de octubre, a partir de las 20.30 horas, tenía lugar una de sus más esperadas citas: el anuncio del fallo del jurado del emblemático concurso internacional «Una imagen en mil palabras», en la edición de 2022. Al acto, celebrado en el Palacio de la Música y presentado por José Miguel Toro Carrasco, asistieron los concejales Rosario Martínez Chazarra, Sandra Sánchez, Diana Box, Federico Alarcón y Ana Pérez.
Este número de la revista Ars Creatio, el sexagésimo octavo desde su fundación —con el que cierra el decimoséptimo año de existencia—, cuenta con un numeroso equipo de colaboradores. La portada es una acuarela de Fernando Salguero Sánchez. Nacido en 1958 en Torremayor (Badajoz), desde muy joven siente una gran afición por la pintura, que aprende de forma autodidacta. Posee un amplio conocimiento en la combinación de los colores cálidos y suaves, de una exquisita pureza, con los que retrata sus flores, plantas y paisajes, con un dominio perfecto de las diferentes técnicas: óleo, pastel, acuarela, lápiz o lápiz acuarelable, con un cromatismo nítido, lleno de dulzura, que nos lleva a saborear la delicadeza de su obra en su aparente sencillez. Fernando Salguero ha realizado exposiciones individuales en el Parador de Mérida, Casas de la Cultura de Fregenal de la Sierra, Torremayor, Mérida y en el Centro Cultural Ibercaja en Mérida.
José Miguel Toro, con su proverbial desenfado no exento de rigor literario, fue recorriendo los diversos títulos que pueblan el sumario de esta edición de otoño de 2022. En «Comentarios», dejan sus impresiones sobre diversos aspectos de la vida Mari Carmen Juárez, Alejandro Blanco (ambos en sus primeros textos para esta revista), Pilar Álvarez del Manzano y Francisco Oliveros. Hilarión Pedauyé publica un nuevo artículo de su serie dedicada a los viñedos de La Mata, en esta ocasión comparándolos con otros similares de Europa. También ha firmado su primer trabajo en Ars Creatio María Ángeles Boix, con una interesante reflexión filosófica sobre el estoicismo y el epicureísmo. En la sección de «Historia», inicia sus colaboraciones el ingeniero de minas Pedro Gómez, que nos instruye sobre las peculiaridades de la sal de Torrevieja; y no muy lejos del tema, varios autores nos informan sobre la rehabilitación que actualmente está llevándose a cabo de las Eras de la Sal. Rafa Caricio y Rosalía Estela Salas ponen la pincelada poética. Los relatos cuentan con las plumas de Raimundo Martín Benedicto, Modesto González Lucas, Rafa Caricio, Fuensanta Estremera, Alfonso Pérez Gracia y Manuel Pérez García. Y continúan asimismo las crónicas de los Centinelas, encabezados por Javier Nieto, en el apasionante viaje del aro azul y su lucha contra la diabetes.
Se añaden las noticias generadas por la asociación durante el pasado verano y, por supuesto, los dos relatos ganadores del concurso «Una imagen en mil palabras», a los que, por supuesto, dedicaremos un apartado especial. En definitiva, uno de los sumarios más nutridos desde la fundación de la revista.

Seguidamente tuvo lugar la lectura del acta del jurado de la decimocuarta edición del Concurso Internacional Ars Creatio «Una imagen en mil palabras». Las dos fotografías de Víctor Galán fueron inspiración para 211 relatos, 105 para la 1 y 106 para la 2. En cuanto a la procedencia, 113 se enviaron desde distintas localidades españolas, que abarcan a la mayoría de sus provincias; y 98, desde países de Hispanoamérica y otros, con Argentina, México, Colombia y Venezuela con la mayor participación, y el relevante detalle de un relato enviado desde Ghana.

El jurado estuvo compuesto por María Benavent, José Miguel Toro, Mari Carmen Juárez y Jerónimo de San Nicolás —éstos tuvieron la deferencia de desplazarse al acto—, además del presidente, Antonio Sala, encargado de dar algunos pormenores de este certamen y de anunciar los dos títulos ganadores y sus autores. Tras ser calificados todos los relatos, fueron seleccionados los primeros de cada foto, después sometidos a una segunda calificación, hasta llegar a la deliberación final. Una vez concluida ésta, se acordó otorgar los premios de la siguiente manera:

Foto 1: ¿Quién quiere oler una flor?, de Diego Paredes Salmerón (Cartagena, Murcia).

Foto 2: Acordes en mi luz, de Héctor Martínez González (Torrevieja, Alicante).

Ambos relatos fueron leídos —en justicia habría que matizar: interpretados— respectivamente, con la adecuada selección musical de José Miguel Toro, por Eliseo Pérez Gracia y Héctor Lucas García, en una colaboración especial para la ocasión. A la emotividad del momento por tener noticia de los premiados se unió la de escuchar literatura con los matices de la voz humana.
Cerró el acto la presidente de Ars Creatio, Josefina Nieto, que agradeció a los colaboradores de la revista su fidelidad, la que ha permitido esta continuidad durante diecisiete años con el público de todas las latitudes. Como se expresó en esta misma presentación, mientras cada octubre salga a la luz un múltiplo de cuatro, será señal de que ninguna estación habrá faltado Ars Creatio a su cita con los lectores.
Cabe destacar que, por primera vez en los catorce años de existencia de este certamen literario, que ha cruzado frecuentemente el Atlántico, un torrevejense obtiene el premio en una de las dos fotos, y el otro viaja hasta una ciudad hermana como Cartagena. El palmarés se enriquece, esta vez desde muy cerca. La próxima primavera, Dios mediante, se pondrá en marcha la decimoquinta edición de un concurso de formato único, uno de los vínculos entre Torrevieja y el mundo, con el español —subrayémoslo dos días después de la Fiesta Nacional— como canal y punto de encuentro. Tan presente está ya «Una imagen en mil palabras» en todos los lugares imaginables, que, sin proponérselo, al autor de esta reseña también le ha salido exacto —sin incluir los titulares, tal y como recogen las bases— el millar de vocablos. Compruébese.

Antonio Sala Buades

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