XIV Jornadas de Teología: 3º Día – La Esperanza

Redacción/Fotos: Alfonso/Pedro
Ayer 20 de Agosto, llegábamos al tercer y último día de las Jornadas de Teología que la Parroquia de la Inmaculada ha organizado y que se celebraron a las 20.30 h. en el Palacio de la Música.
En este tercer día, el Padre José Román Flecha nos habló de la 3ª de las Virtudes Teologales, la Caridad.
Al acto de ayer asistieron el Concejal de Fomento José Sanchez, la Concejala de Bienestar Social, Lola Canales, y los Sacerdotes de la Purísima Manuel Rocamora y Francisco Romá.  Estaban también acompañados, igual que los días anteriores por Julia Villa y María Daniela Biló que expusieron sus alocuciones, además ayer también volvieron a asistir las Hermanas Carmelitas.
Como decíamos el tema a tratar ayer, es la Caridad, bajo el lema Caridad y Justicia, tratando los siguientes apartados (después de haber pasado lista para saber cuanta gente había de cada comunidad autónoma y de cuántas comunidades había gente en el acto).
La Caridad es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad. El amor es la fuerza extraordinaria, que mueve a las personas a comprometerse con valentía y generosidad en el campo de la justicia y de la paz. Es una fuerza que tiene su origen en Dios, Amor eterno, y Verdad absoluta.
1. Mirando en nuestro entorno (Deformaciones de la Caridad, Necesidad de un corazón).
2. Recordando el mensaje (Amarás al Señor tu Dios, Amarás a tu prójimo como a ti mismo, Como yo os he amado, La comunidad del Señor).
3. Proyectando una vida (Anunciar el evangelio del amor, Celebrar la fiesta del amor, Servir a los hijos de Dios).
Para concluir e igual que los días anteriores D. José Román nos pidió que reflexionásemos sobre:
He aquí las cualidades humanas del amor, que son asumidas por la fe y la esperanza, se trata, en efecto, de un amor “paciente” que sabe contar con los plazos y ocasiones de los tiempos, “servicial” que va practicando el vaciamiento de sí mismo para encontrarse con el otro, “ no es envidioso” sino que quiere el mayor bien para el amado, que “no es jactancioso” sino que vive el asombro ante la diaria maravilla del otro,  “no se engríe” sino que es vivido desde el don y la gratuidad, “ decoroso” que vive en la sencillez, que “ no busca su interés” sus instalaciones y anclajes, que “no se irrita” sino que busca y fomenta la ternura, que “ no toma en cuenta el mal” sino que es capaz de olvidar y perdonar la ofensa, que “no se alegra de la injusticia” sino que es celoso del bien, que “se alegra con la verdad” porque no es amor el que engendra tristeza o no sabe echar raíces en la sinceridad, que “lo excusa todo” porque es lo suficiente humano para conocer la propia deficiencia y disculpar la ajena, que  “lo cree todo” por que sabe, aun doloridamente, fiarse de la persona en la que ha depositado las razones de su vivir, que “lo espera todo” porque desea continuar abierto a la sorpresa constante que la persona supone, que “lo soporta todo” porque se sabe él mismo defectuoso y perfectible.

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